El baño del papa es primer largo metraje de César Charlone y Enrique Fernández, siendo elegida por Uruguay como candidata al Óscar
a la mejor película de habla no inglesa en 2007. La película nos sitúa en 1988, poco antes
de la visita del ya fallecido “Papa Juan Pablo II” a la pequeña
localidad de Melo, fronteriza con Brasil. Los sondeos calculaban que 50.000 personas acudirían a verlo,
por lo que los pobladores más humildes de Melo creían que vendiéndole
comida y bebida a esa multitud se harían ricos. Beto, un contrabandista, decide
en cambio construir un “excusado” enfrente de su casa y alquilar el
servicio.

El Baño del Papa: transcurre con parsimonia -que
no lentitud- hasta alcanzar casi la mitad
de su metraje, dedicándose a
perfilar su entramado y bosquejar
a sus personajes sin
necesidad de precipitar los acontecimientos. Dicho retrato casi costumbrista resulta ser la principal baza de la película, donde sus protagonistas son desgranados y evolucionan con credibilidad y fluidez, mostrándonos sus esperanzas, sus
problemas y vicisitudes, cielo e
infierno focalizados en un ¡Beto repleto de ideas absurdas y sueños quiméricos! nacidos de la desesperación. Y, que no deja de ser el paradigma de todos los pobladores de Melo.
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El permanente aunque débil halo de fábula que impregna
a “El Baño del Papa” contrasta
diametralmente con la mundanidad general, concediéndole mayor
profundidad y por qué no, crudeza a la suerte de unos personajes que se niegan
a rendirse a pesar de los
continuos varapalos que reciben salvando todos y cada uno de los obstáculos que se les
presentan con tenacidad, ingenio, amistad
y obcecación.
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